Hay lugares que marcan de forma profunda un trabajo. Hoy hemos estado en Fuente la Lancha (Córdoba), el lugar al que nos vamos este Julio, a trabajar. La necesidad de un espacio de ensayo nos lleva a Córdoba! "No creo que pueda ser" fue mi primera reacción, tardé muy muy poco en cambiar de idea. No es un sitio especial por nada, no es excesivamente grande, no está fuerda de lo normal, no es excepcional, pero es el mejor sitio al que podemos ir desde el 4 al 30 de Julio. Yo no soy de pueblo, no sé qué es pertenecer a la periferia de la ciudad, no sé que es tener un casa en el campo, siempre he sido reacio a este tipo de espacios, "yo soy un hombre de ciudad". Pero algo está cambiando. Hoy al conocer un pueblecito pequeño, con mucho sol, una hermita, una casa en el campo en el que un perro con rastas salta de alegría al verte y huele a vaca, conocer a Teodora, una anciana encantadora que te ofrece todo sin conocerte, después de ver las puertas de las casas abiertas, un grupo de niños en la escuela jugando a guerra de agua, una piscinita pequeña pero apañá y hombres de ojos azules y pequeños, me he dado cuenta de que este sitio sólo puede parir un trabajo maravilloso. Es como si algo dentro de mi hubiese respirado aliviado. Susana, Rosa, Gloria, Aless y Sergio, todo va a ir bien, todo va a ir bien, todo va a ir bien.
martes, 22 de junio de 2010
domingo, 13 de junio de 2010
Fans de Santa Justa Klan
Etiquetas:
Energias fanáticas,
Fans histéricas,
Reina Virgen,
SJK
Publicado por
Lady VeGAGA
en
13:25
Escuchad atentamente
sábado, 12 de junio de 2010
jueves, 3 de junio de 2010
mis fanáticos
Con el concepto de “fanático” no ha ocurrido lo mismo. Fuera del deporte un “fanático” sigue siendo un ser temible, siempre presto a montarse sobre sus convicciones y cargar contra todo el que no crea lo que él cree. Originalmente, el fanatismo estaba vinculado a la religión. “Fanático” viene del Latín “fanum” que significa algo asi como templo, de ahí el vocablo “profanar”, lo que está “fuera del templo”, lo no sagrado, y “fanáticus”, el que le da luz al templo, un “iluminado”, un ser que no oye más voces que las de su religión y trata de apagar las voces extrañas.
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